curso interpretacion para cine

Nuestra amiga la cámara

Por Javi Alfonso.

Hace poco que hemos arrancado el segundo trimestre del curso académico de Teatro de Mos Teatre en València y lo hemos hecho con todas las ganas e ilusión que cabía esperar. Después de dar un paseo por el lenguaje de la tragedia teatral, hemos decidido abordar un aspecto de la actuación que nos apasiona y ocupa desde nuestros inicios como investigadores teatrales: la formación de interpretación para cine, o la actuación para la cámara.

Para algunos era la primera vez y para otros una de las pocas ocasiones en las que se habían situado frente a una cámara. Las herramientas que hemos ido adquiriendo en lo que llevamos de formación nos llevaban a una actuación más “hacia fuera” comprendiendo una actitud corporal, verbal y gestual propias del medio teatral. Ahora, todo cambia. La energía es la misma, pero codificada de otra manera. Todo lo que antes (aún con delicadeza) lanzábamos al público ahora se lo tenemos que ofrecer a la cámara con suavidad para que sea nuestra nueva amiga.

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Con muy poco que le ofrezcas, la cámara te querrá para siempre” decía el maestro Michael Caine. Por esta afirmación, entre otras cosas, nos gusta denominar a la cámara como “nuestra amiga”. La distancia con el actor o actriz se estrecha y ganamos intimidad. Sobre esto y el concepto de contención, hemos estado investigando estos días y es lo que nos ocupará lo que queda de trimestre en lo que pretendemos sea una formación intensiva, pero completa para la preparación del actor/actriz.

Las actrices y los actores lo están dando todo y las prácticas están teniendo unos resultados de lo más interesante. Aprendemos unos de otros y sobre todo, disfrutamos del proceso.

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La energía en la interpretación

Nuestro compañero y amigo, el actor Mario Pons, de compañías teatrales como El conde de Torrefiel, habla sobre conceptos tan básicos como la energía en la interpretación.

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Energía, intensidad, fuerza

Por Javi Alfonso.

Siempre es emocionante empezar un nuevo curso. Hace unos días empezábamos uno intensivo, nuevamente de interpretación para cine y TV. Esto, nos obliga a repasar algunos principios básicos o pilares que nunca debemos olvidar. Repasando estos conceptos, nos encontramos con que a veces puede haber algo de confusión en torno a ellos: ¿es lo mismo energía, fuerza o intensidad? ¿Debo interpretar una secuencia más rápido si el director/a me pide mayor intensidad? Hay un poco de lío con todo esto.

En la primer clase, tras unos ejercicios de respiración y tantear un poco por dónde va la expresividad del actor/actriz, es momento de empezar a hablar de estas cosas, cosas que debemos añadir a nuestra mochila de herramientas y que debemos integrar a nuestro trabajo. Hablamos mucho de los niveles de energía: ponemos ejemplos, realizamos ejercicios, pero, ¿es lo mismo energía o fuerza o intensidad? Probablemente sí, aunque seguramente, lo que un realizador nos pida sea mayor intensidad. ¿Significa esto que debo interpretar una secuencia más rápido? ¿Si voy aumentando la intensidad de mi actuación, debo también variar el ritmo o el “tempo” (hablaremos de esto más tarde) de la misma? No. tratamos temas distintos; el actor/actriz debe ser capaz de variar la energía que pone a sus acciones sin necesidad de cambiar el ritmo de éstas. Un buen ejemplo sería el de un sujeto sentado en una silla, completamente inmóvil, teniendo un ataque de rabia y arrugando un vaso de plástico que sostiene en la mano, ¿ha variado su intensidad? Sí, ¿ha cambiado el ritmo de la secuencia o de la propia actuación? No.

Es imprescindible comprender y sobre todo, asumir esto para poder empezar a trabajar. Un error de concepto tan básico puede llevarnos a malentender una escena y por lo tanto, que nuestra actuación no se comprenda y no llegue hasta el público.