Una propuesta propia

Por Javi Alfonso.

En el último taller de interpretación para cine he tenido la inmensa suerte de poder contar con dos actrices y dos animadores, dos profesiones diferentes pero que en muchos aspectos coinciden. Y digo suerte porque son los dos oficios hacia los que dedico mi objetivo e investigación.

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En una sesión, bromeaba con los alumnos diciéndoles que yo aprendo mucho más que ellos en los talleres ya que todo el talento y esfuerzo que me entregan no tiene precio. Y es cierto. Cada individuo tiene una meta diferente cuando se plantea su asistencia a un curso intensivo. En este caso, las dos actrices buscaban prolongar y/o complementar su formación actoral y los animadores buscaban nuevas fórmulas para aumentar sus recursos expresivos desde las claves de un actor (la especialidad de la casa) y ganar en experiencia artística.

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Planteamos una escena y cada uno la afrontó de una manera distinta; las actrices se decantaron por un trabajo más emocional, buscando la construcción no sólo de un personaje sostenible si no también de unas emociones que poder otorgarle a la escena. Los animadores por su parte, buscaban la verdad a través de su físico y la expresión de su cuerpo. Conseguir unos movimientos que pudiesen servir posteriormente como referencias para su trabajo en el ordenador. El resultado, en todos los casos, fue sorprendente.

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Siempre les digo a los alumnos que olviden el resultado y la presión que éste ejerce sobre cualquier camino creativo y disfruten el proceso, y esto fue exactamente lo que se dedicaron a hacer. Tal vez por la diversidad de miradas conseguimos algo que de normal es muy difícil de obtener: cada uno presentó y defendió una propuesta única. Olvidando los referentes originales de cada escena, incluso a veces el trabajo textual. Se dedicaron a buscar las claves en el texto y (lo más importante) en su propio cuerpo y presentaron al personajes que habían preparado previamente.

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El actor (y también el animador en este caso, como creador de personajes) debe luchar por defender su propuesta y ocuparse de que ésta pase por su cuerpo haciéndola suya. Enhorabuena, chicos.